La
confección de esta página va a ser un poco diferente al resto. He tenido la
posibilidad (y el privilegio) de hacer una pequeña estancia de 16 días en
Ouahigouya, donde viven dos amigos, Victor y Cristina (por cierto, ahora son
tres; Victor, Cristina y Claudia) que trabajan para Intervida. Víctor es el
"patrón", vamos, el jefe, de lo que allí se conoce como BIBIR, por así decirlo,
la sección local de Intervida por aquella zona. Asi pues, BIBIR tiene, en la
provincia de Yatenga, una serie de proyectos de colaboración y ayuda en
distintos ámbitos, como sanidad, educación, produción agrícola, y un orfanato,
que dirige Cristina.
Como podréis imaginar, la experiencia que se vive visitando el segundo o
tercer pais más pobre del mundo es muy difícil de explicar, pero yo lo
voy a intentar. Si alguien simplemente quiere ver fotos, que se espere a
que acabe con el viaje y subiré una galería con una selección de las
mejores fotos que he hecho y lo pondré al principio, pero la finalidad
de esta página no es que se vean unas fotos y se piense, mira,
pobrecitos los negritos como viven, lo que pretendo es poder explicar el
cúmulo de sensaciones que he podido experimentar yo a lo largo de mi
estancia.
Considero que la mejor manera de la que lo puedo hacer es ir contando mi
viaje, por orden cronológico, acompañando mi narración (soy de ciencias,
lo haré lo mejor que pueda) con galerías de fotos. La mayor parte del
tiempo la pasé en el orfanato, pues prácticamente todas las tardes y
bastantes mañanas las pasaba allí con los pequeñajos, por lo que
encontraréis muchas galerías del orfanato.
Una
última puntualización es que cuando acabéis con una galería, teneis que
darle al "atrás" del navegador para volver a esta página, y
que en todas las galerías os podéis mover tanto con el click del raton
como con las cuatro flechas!! (mucho más cómodo en algunas)
31 de Agosto de 2009, comineza la
aventura. Ryanair de Alicante a Madrid, noche en Barajas, y a
las 7 Airfrance a París. Con el calorcillo de Alicante y el
calorcillo que esperaba en Burkina, los pantalones cortos y la
manga corta en un Paris lluvioso sirven de poco, pero al rato,
avión grnade y cómodo, y sin que me afecte el overbooking que
deja a unos pocos en tierra, entre los que está una chica que
luego conocí en Ouahigouya. Trayecto a Niamey (Níger) para hacer
una escala y luego a Ouagadougou. Al despegar de Niamey para
llegar al destino final el piloto dice que afortunadamente las
lluvias de la mañana en la capital de Burkina han cesado y
podemos aterrizar. Cayeron 260 litros en 4 horas, lo suficiente
para ahogar cualquier capital conocida. Allí oficialmente 5
muertos (parece ser que hubo más de un centenar).
Desde el avión todo se ve mojadito,
sin conocerlo, uno piensa, mira, les ha llovido, asi no tendrán
problemas con las cosechas esta temporada... que engañados que
vivimos. La última foto es el albergue para misioneros en el que
pasamos la primera noche, en la capital
La llegada al aeropuerto ya empieza a
ser una aventura. Acostumbrados a aeropuertos europeos, aquello
ya parece distinto. Te llevan en autobús desde el único avión
hasta la única sala (podríamos llamarla terminal) donde cojes la
maleta, y te pones a la cola del visado. Después de haberse
vacunado, llevar la tarjeta de vacunación sin la que se supone
que no te dejan entrar, cuando acabas de rellenar los papeles el
policía te dice que te saltes lo de vacunación, que ya puedes
salir a cambiar para pagar el visado, que estará en un par de
dias.
En la puerta del aeropuerto,
mientras llegan a recogerme, puesto que por las inundaciones
está toda la ciudad colapsada y el tráfico es bastante denso, ya
te intentan vender una tarjeta de teléfono. Pero aquí tienen
moviles? Pues si, todo el mundo tiene un movil (por lo menos)
pero no solo en la capital, sino que por todas partes! Y con
cobertura!!
Bueno, esa noche en la capital sigue
formando parte del viaje de llegada, pues todavía no estamos en
casa de Víctor y Cris. La cena en un restaurante indio, y a la
mañana siguente un par de recados antes de coger la autopista.
Había que comprar una lavadora (pero como ayer se inundó todo,
la compra se pospone) y luego, ya de camino, paramos en el
supermercado. Cuando digo el supermercado, no me refiero al
supermercado de la capital, no, me refiero al único supermercado
que hay en todo el pais, donde te venden las marcas blancas de
grandes superficies europeas (principalmente francesas) a las
que le queda poco para caducar. Evidentemente, allí solamente
pueden comprar los blancos y los autóctonos con una buena
condición social.
Una vez todo
dispuesto, dirección a la autopista. Asi la llaman aunque en
realidad es una carretera asfaltada por la que hay que pagar
peaje que atraviesa pueblos, y en la que los que más adelantas,
aparte de algún autobús, son carros tirados por burros. Las
cabras que pastan a los lados del asfalto suelen estar atadas,
pero la realidad es que hay que pegar más de un frenazo.
Bueno, ya estamos en
Ouahigouya! La llegada es por la tarde, después del viaje de un
par de horas, y ya está casi anocheciendo. La casa de Víctor y
Cris, que enseguida os enseño, a mi me recuerda a la dónde vive
el protagonista de "El jardinero fiel"; una pequeña parcela con
paredes de seapración con una construcción de una sola altura en
el centro, rodeada de arbolillos y planticas (que por ser final
de la época de lluvias tienen un color verde precioso que dura
poco) y la caseta del guarda, que pasa las noches allí por
"seguridad". Y porqué lo entrecomillo? pues porque la sensación
que me ha dado a mi es que el guarda, lo que es muy necesario,
no era, no por nada, sino por que no se siente uno inseguro en
ningún momento, asi que la función del guarda pasa a ser
principalmente la de portero automático para la puerta de
coches...
Y por cierto, conocí
a Couya, la perrita más feliz de todo Ouahigouya!!! No porque
viva en el lujo, que vive, sino simplemente porque allí los
perros, aparte de para comerselos (eso ya lo contaré más
adelante), solamente sirven para hacer tiro al blanco con
piedras.
“Los niños son el
recurso más importante del mundo y la mejor esperanza de
futuro.”
John F. Kennedy
El orfanato de BIBIR
en Ouahigouya es simplemente una maravilla. La primera vez que
te acercas a los niños, unos se asustan, otros chillan, otros se
ríen, otros se acercan, pero al final todos te quieren. Niños.
Mi primer encuentro
con ellos fue por la calle, en el paseo matutino. Cuando el
tiempo lo permite, nada mas acabar de desayunar los sacan a
pasear un par de horas por los alrededores del orfanato.
Llegamos Cris y yo al orfanato cuando ya habían salido a
pasear, asi que el guarda me acercó con la moto a buscarlos. El
primer contacto fue curioso, cuando me bajé de la moto, más de
veinte caritas mirandome con cara de sorpresa. Un blanco!
(Nassara es la palabra que utilizan, de ahora en adelante yo
también la usaré) Al principio, cada vez que me acercaba la
cámara a la cara para hacer una foto, había un pequeñajo que,
siempre atento, empezaba a señalarme y chillar como si lo
estuvieran despellejando vivo, y claro, el resto de enanos, pues
se ponían a gritar también.
Iré contando detalles
del trabajo que hacen en el orfanato poco a poco, voy a empezar
con una presentación de los que salen a pasear (puesto que a los
bebés no los sacan a pasear, claro)
Ya es día 4, y hoy
voy a hacer una salida con BIBIR. La salida de hoy consiste en
una reunión en un pueblo cercano (al que nunca llegamos) con los
trabajadores del CREN.
El CREN son unas
instalaciones de BIBIR donde se alojan madres con niños, cuando
los niños tienen problemas de salud. Al tenerlos allí alojados
durante un tiempo les pueden hacer un seguimiento para
diagnosticar los problemas y tratarlos. La mayor parte de los
niños que alli entran tienen problemas de malnutrición, bien sea
por falta de alimentación o como consecuencia de enfermedades,
como por ejemplo la malaria. La visita de hoy es de paso, pues
me tienen que recoger allí para que salgamos con el 4x4 hacia el
pueblo, más adelante volveré para ver las instalaciones con
detenimiento.
Bueno, ya salimos; lo
primero que le llama a uno la atención es la utilidad que tienen
los 4x4, acostumbrados a ver algún Chayanne, Q7, X5 y demás
sucedáneos de todoterreno por la ciudad, allí tienen un parque
móvil de Toyotas en los que la tracción a las cuatro ruedas no
es un capricho. Ayer por la noche estuvo lloviendo un poco, y
las carreteras (caminos) están totalmente encharcados, asi que
simplemente vamos navegando entre cultivos sobre cuatro ruedas
que a veces parece que no tocan el suelo. Hay tramos que parece
que atravesemos un río, y otros en los que no tanto, que son los
peligrosos. Tan peligrosos como que llegado un momento (puede
que a unos 15Km de la salida, no lo se, solo recuerdo que fue
más de una hora después de empezar) el conductor, que iba a mi
lado, dice: "como tengamos que pasar por ahí nos atascamos".
Efectivamente, pasamos, y nos atascamos.
La cuestión es que
yo, que nunca he conducido en esas condiciones (si, tengo que
volver!) hubo un momento que vi un charco un poco más oscuro y
pensé, como meta la rueda, no la saca. Y no, no la sacó.
Parados, en medio de
la nada, rodeados por cultivos, aparentemente atascados en una
rambla, sin nadie cerca, y el cielo cubierto con lluvia al
acecho.. qué más se puede pedir para una primera salida? Aquí
empiezo a descubrir las maravillas de Burkina Faso. (Puede que
de África en general, pero yo lo cuento donde lo viví) Yo voy de
copiloto y los empleados detrás. Habrá que empujar, no? Hago el
primer ademán de bajarme del coche y el conductor, educadamente,
me dice que no hace falta, que en un momento está arreglado, y
se bajan todos.
Y en ese momento,
empiezan a salir negros de todas partes, como si estuvieran
escondidos detrás del brezo. Al cabo de cinco minutos puede
haber allí, enmedio de ninguna parte, 10 personas empujando el
coche.
Siguen sin dejarme
bajar.
El coche no sale.
15 personas.
Sigue sin salir.
Más de una hora
después me bajo del coche. Entre que soy blanco y voy en un
coche de BIBIR, parece que piensan que me voy a romper, todos me
miran (dejo la cámara en el coche, pues salgo dispuesto a
empujar, claro). A esas alturas están metiendo troncos debajo de
las ruedas para darle más tracción, y cuando me pongo a empujar
porque el chofer va a acelerar, un hombre me mira, y
educadamente me aparta para que no me ensucie. Que quiero ayudar
leñeee!!!!
20 personas, y nada,
que no sale.
Llega uno más; este
en bici. Me mira, observa el coche, ve a la gente empujando,
habla (en Morée, no entiendo) se da la vuelta, lleva la mano al
sillín de la bici y el colega saca un pedazo de machete medio
oxidado, de los que se ven en las noticias cuando hay matanzas
en Sierra Leona, Somalia, que son los que usan para cortar manos
y pies. Se oye un trueno (lo juro). El hombre y su machete, al
que creo que sólo prestaba atención yo, empieza a andar hacia
mí, pero no para cortarme nada, sino poruqe estaba al lado del
único árbol cercano, y para dar más tracción todavía, se ponen
hojas debajo de las ruedas. Vuelvo a respirar.
Se puede saber cómo
es posible que en esa situación, en la que todo el mundo está
ayudando sin pedir nada a cambio, poniéndose de barro hasta
arriba, dejandose los riñones empujando, se pueda sospechar de
ninguno de ellos? Yo concluí que estamos acostumbrados a que la
gente, aquí, sea, simplemente, mala. Allí no tienen nada, son
felices, y son buenos. Excepciones habrá, no lo dudo, pero por
regla general, son buena gente.
El coche sigue sin
salir, por cierto, y desisten. Llaman por teléfono (que tiene
cobertura) para que vengan a ayudarnos. El segundo coche también
se atasca, pero menos, y unas horas después estamos de vuelta.
Durante la espera al segundo coche (un par de horas quizás), se
va todo el mundo menos 4 o 5 que se quedan, y pasamos un rato
agradable charlando (en francés), me preguntan cosas de mi país,
mi trabajo, dónde vivo, ... son muy curiosos, y sobretodo,
majisimos.
Y como todo esto fue
por la mañana, después de llegar a casa, comer, ver un trozo de
la vuelta hasta que se pierde la señal de la primera
internacional, y descansar un poco, pues hacia el orfanato a
pasar la tarde. En lo que no caí yo es que por la mañana había
estado unas cuantas horas al sol (del calor que hacía todavía no
he dicho nada) y por la tarde en el orfa empecé a ponerme
colorado. En serio a alguien se le habría ocurrido llevarse
aftersun a África??? Menos mal que Cris es muy apañaica!
En el orfanato,
cuando se levantan de la siesta, se pasan la primera parte de la
tarde en un jardin de arena, luego duchita y mientras esperan a
la cena y van saliendo de la ducha las animadoras (que ellos
llaman madres) tocan un poco el Jembé para que los enanos
bailen.
Estamos ya a martes
8, y han pasado unos dias. El fin de semana ha pasado bien, pero
uno de los problemillas que pueden surgir cuando uno está en un
pais como Burkina Faso, es que se pase algún dia en cama sin
poder salir. Por mucho cuidado que se lleve con el agua que se
bebe, lo que se come, y con lavarse las manos, siempre que haya
agua y se considera que el agua está más limpia de lo que están
las manos, se acaba cayendo.
Asi pues, tras un fin
de semana un poco frustrante, vuelvo a las andadas. Hoy, martes,
voy a salir otra vez con un coche de BIBIR, esta vez a Souro, un
pueblo a unos 30Km (hora y media en coche) para una reunión de
la sección de producción con la gente local. La ONG proporciona
semillas a los agricultores, que una vez recojen la cosecha
devuelven, pero hay que hacer un seguimiento para ver los
problemas que pueden aparecer, como plagas por ejemplo.
Esta vez el 4x4 llega
a su destino, y yo apunto de vivir algo realemente único, mi
primer pueblo.
El primer concepto
que hay que aclarar es el de pueblo, yo imaginaba algo, pero
debería de haber dejado de lado la curiosidad por lo inminente y
haberme centrado en el momento. Por suerte, pude rectificar.
El coche hacía más
bien las veces de una máquina del tiempo. En Ouahigouya, se ve
que es algo distinto a todo lo conocido, pero, por así decirlo,
es asumible la abismal diferencia entre "lo nuestro" y aquello.
Cuando me bajé del coche, había cambiado de época, y aparecí en
el siglo XII (La discusión sobre a qué época pertenece aquello,
si edad media, si prehistoria, es subjetiva, y al final, tras
una cena unos días después con Victor, Cris, y Félix, que ya os
lo presentaré, lo dejamos en siglo XII). Cuando a uno le dicen
que va a una reunión, qué imagina? Mucha gente en un palacio de
congresos, o un auditorio, o un polideportivo, o en un cole, ...
para que seguir? La imaginación no llega, es a la sombra del
árbol más grande.
Nada más bajar del
coche, la gente que estaba esperando se acerca a saludar.
Saludan todos. Se acercan y te dan la mano, uno tras otro, una
tras otra, todos. Además, al ver que eres un Nassara, hasta se
intuye el ademán de hacer una reverencia con el saludo. Una vez
acabado el rito (5 minutos?), la gente se va sentando en el
suelo, a la sombra del árbol. Una mesa, La mesa del pueblo, un
par de sillas, Las sillas del pueblo, y una mecedora, para mi.
La esperanza de vida
allí no hace falta decir que es bastante baja, y cuando uno ve
sentarse en el suelo a un hombre realmente mayor cediéndole el
sitio más cómodo, resulta bastante incómodo, pero el negarlo
sería casi una falta de respeto.
Una vez todo el mundo
dispuesto, empiezan a hablar en Morée, y paso de entender algo a
no entender absolutamente nada, de modo que como a mi me
presentaron como Fotógrafo, me levanté y decidí conocer aquello.
En las zonas rurales, viven en lo que llaman "court", es decir,
una corte. Es una pequeña zona delimitada con un muro dentro de
la cuál están los almacenes de grano, una gran piedra sobre la
cuál muelen el cereal y luego las pequeñas constucciones en las
que viven. No son adosados, ni plantas bajas, ni casetas, son
cuatro paredes de barro con un techado, y un pequeño patio
delante, cada uno con su muro. Dentro de las casas, que es donde
duermen (supongo, no los ví durmiendo) hay, como mucho, una
esterilla para no dormir en el suelo. Colchones? por descontado
que no.
En cada Court, vive
una familia, que incluye desde el abuelo, todas las mujeres del
abuelo (es lo que tiene la poligamia) todos los hijos con sus
respectivas mujeres, y como es el hombre el que se lleva la
mujer a casa, la descendencia femenina va desapareciendo. Dos,
tres, y quizás cuatro generaciones en la misma corte. La reunión
es en el pueblo, pero yo sólo veo dos cortes, por lo que la
extensión que ocupa el pueblo es tan grande que los vecinos no
se tienen ni a la vista durante la época de lluvia, que es
cuando el cereal está alto y resta visibilidad.
Hablan durante horas
y me atrevo a perderlos de vista.
Una vez ya llevo un
rato dando vueltas, hay un momento en el que, a la sombra de
otro árbol me paro a observar a mi alrededor. Hay niños que me
siguen! Y yo sin darme cuenta. Les apunto con la cámara y salen
corriendo. Bajo la cámara y vuelven. Así un rato.
Cuando ya he
conseguido alguna foto, voy a intentar enseñarla, pero nada, no
hay manera, huyen de mi. Tras un rato intentándolo, uno de los
niños ve que en la parte trasera de una cosa negra que llevo en
las manos se ve algo, y de lejos intuye una imagen. Empieza a
gritar. En cosa de diez segundos me han perdido el miedo. Ahora
todo quieren ver por detrás, y al mirar, identifican a los que
tienen alrededor. Ellos mismos, al igual que los niños del
orfanato, por regla general no se reconocen, pero al ver a los
que tienen alrededor chillan y se ríen. Aun así hay alguno que
cuando ve que le apunto cambia la sonrisa por un gesto que no se
si clasificar como miedo, pavor, o incertidumbre.
Los que son más
mayores, que chapurrean algo de francés, intentan hablar un poco
conmigo, y al final me piden que nos hagamos una foto juntos,
asi que para los que no me conozcáis, creo que es evidente quién
soy.
Luego, una vez
acabada la reunión, y ya de vuelta, pasamos por un molino que
hay en la parte del pueblo en el que más casas se concentran.
Desde las 8 de la mañana, pueden ser las 14 ya, y la hora y pico
de vuelta se me pasa volando. Simplemente recordando lo que me
acababa de pasar. Qué pena no llevar papel y boli encima en ese
momento.
Kali es una niña muy
muy maja. Su madre trabajaba para una pareja suiza que vivía
antes en Ouahigouya, y Kali se hizo muy amiga de ellos y
sobretodo de su hija. Tan amigas, tan amigas, que la llama
"hermana mayor". Lo que pasa es que, como todo lo bueno se
acaba, hace un tiempo que se tuvieron que volver a Europa, pero
tanto
es el cariño que le habían cogido a Kali, que empezaron a
plantear la posibilidad de que se fuera en verano con ellos a
Zurich.
El problema es que
Kali es menor, y legalmente las cosas no son tan fáciles como
deberían de serlo, asi que hasta ahora no se ha podido hacer
nada, pero este sábado, 12 de Septiembre, Kali se va a Suiza!
Han conseguido un tipo de adpción que implica que la niña pueda
pasar allí el año académico, y en verano vuelva a casa con sus
padres. De este modo, van a conseguir que una niña de Ouahigouya
crezca en este mundo, tan distinto al suyo, lo que probablemente
le labre un futuro que su madre nunca habría podido imaginar
para ella.
La cuestión, que ahí
es donde entro yo, es que como Kali se va en un par de días, y
va a estar bastante tiempo alejada de estas tierras, se pueda
llevar alguna foto de su familia, y aunque todos lleven móvil,
lo de verse en una foto no es algo a lo que estén muy
acostumbrados, así que nos acercamos Cris y yo a casa de Kali
para hacerle alguna foto con sus padres, hermanos y demás.
El "demás", aunque
parezca que no, es bastante importante. En este país, hay tanto
católicos como musulmanes, pero lo que más extraña a uno es el
tema de la poligamia. Que cada hombre tiene varias mujeres!!!
[no haré ninguna valoración del tema para no entrar en
polémicas, vale? :P ]
Qué suerte! cuanto
más guapo sea uno, más mujeres puede tener!! Aja!!!! Graso
error!!! No va así la cosa, no es cuestión de belleza, es
cuestión de dinerito! Si un hombre puede mantener a 4 esposas,
tendrá 4, y si puede mantener a 5, pues eso.
Pero entonces... qué
fué del amor en África? De momento, ni idea....
En la galería
siguiente, se puede ver cómo es una casa por aquí. Hay que decir
que pertenece a la zona pudiente de la ciudad, que las hay mucho
peores. En este caso es una parcelita con una edificación de un
piso, que tiene varias puertas independientes. Cada una da
acceso a una habitación, que es donde vive la mujer con los
hijos. Supongo que el marido entrará según le apetezca, en una o
en otra (sin detalles), y en la parcela hay una caseta que hace
las veces de cocina.
Según iba pasando la
tarde, el cielo se ha ido cubriendo, salimos de allí justo a
tiempo de llegar a casa y sentarnos en la terraza a ver la
lluvia. Por la noche, a la lluvia le acompañan los rayos, y
Víctor y yo nos vamos en el coche a por la cena al "macauto",
que es una esquina donde un hombre te cocina unos pollos,
aparentemente en un bidón de gasolina reconvertido en barbacoa.
Luego para que te los lleves te los mete en un saco de cemento,
que por lo menos sabor raro no les deja. Mientras la cena se
hace, a ver la tormenta, pero ya se está apagando...
La pregunta que a
éstas alturas rondaba mi cabeza estaba clara...
Visto un pueblo,
vistos todos?
Y no hubo más que
llegar al segundo pueblo para darle respuesta. Esta vez salimos
desde las oficinas, y más de una hora después llegamos a Saya.
Los paisajes que había visto hasta el momento eran todos muy
parecidos pues el hecho de estar al final de la época de lluvia
y que es casi todo llano, no da mucho juego. La cosa cambia. Nos
paramos en un pueblo, este con varias "courts" juntas, con una
escuela cerca, una mezquita, y lo que más me llamó la atención;
con varias colinas alrededor.
Al bajar del coche,
repetimos el ritual de saludar a todo el pueblo, y este era más
extenso, pero al faltar unos de los que debían acudir,
decidieron esperar un rato. Yo, que en cuanto ví las colinas,
pensé, ahí me subo yo! les dije a mis acompañantes que iba a dar
una vuelta. Entre risas (creo que pensaban que me iba a perder)
me dijeron que no me alejara mucho, y allí que me encaminé.
Cuando andas por un
pueblo, todo el mundo te mira. Todos. Si estuvieramos en Europa,
la mirada sería recelosa, pero allí no es que miren, es que
cuando te ven, se levantan, se acercan y te dan la mano, todo
ello con una sonrisa en la cara que hasta que te acostumbras es
realemtne llamativa. Al llegar a la zona donde empezaba la
cuesta (que nadie imagine el Everest, no más alto que un
edificio de 5 o 6 pisos) empiezo a oir ruidos sobre mi cabeza.
Los listillos de los buitres se creen que me voy a matar! Al
cabo de unos minutos hay 20 o 30 dando vueltas sobre mi cabeza,
pero se quedaron con las ganas de probar carne blanca :)
Una vez arriba,
quizás a 50 grados al sol, corre una pequeña brisa que parece
que me invite a sentarme en la "cima". En un momento como ese,
miras a tu alrededor, y piensas, estoy en medio de ninguna
parte, sentado, solo, viento un pueblo de otra época. Pero
aparte de lo que te pasa por la cabeza, hay un componente físico
en la sensación que experimentas, que no se puede explicar.
Al cabo de un rato,
ya de vuelta al pueblo, la reunión ha comenzado, y decido,
después de rondarles un rato (como me hacían a mi los buitres
pero yo con los Sayianos y la cámara), pasear un poco. Empiezan
a salirme sombras oscuras de un metro veinte. Primero una, luego
tres, finalemente, unos 10. Hasta que yo no me giro hacia ellos,
que es cuando empiezan a reirse, ni un solo ruido.
En la zona del pueblo
donde acaban las casas veo un pequeño pozo, y ahora que ya saben
que cuando les hago una foto, luego la pueden ver, se meten
todos dentro a hacer el mono. Entonces digo "tampón!" y acercan
el puño para saludarme. Estilo "chócala", o "give me five", pero
a lo Burkino, y en vez de la palma de la mano, es puño con puño.
Paseando llego hasta la escuela, que está al otro lado de un
campo de mijo, y del mijo también sale alguno que otro.
Ya de vuelta a
Ouahigouya, en lo que antes no era nada, hay un mercado,
aparentemente de tela y ropa más que comida, y me quedé con las
ganas de entrar a pasear, pero era tarde y mis compañeros de
viaje tenían ganas de volver a casa a comer. Lo noté por los
ronquidos del viaje de vuelta.
Por cierto, lo de
Sayianos me lo he inventado, pero se ha entendido no? XD
Después de la paliza
al sol de por la mañana, por la tarde al orfanato, que aunque lo
de estar toda la tarde con los nanos jugando cansa mucho,
también revitaliza bastante.
El orfanato de BIBIR
en Ouahigouya no es un orfanato cualquiera, tiene unos
requisitos bastante curiosos. Al decir orfanato, se piensa en
que los que allí están son huérfanos, pero no es del todo así,
son casi todos huérfanos sólo de madre.
Cuando un niño nace,
la alimentación principal es la leche materna, y si falta la
madre, la leche en polvo es la única sustituta, pero es muy
cara. De modo que cuando ésta muere, si no hay nadie que se
pueda hacer cargo, el bebé tiene pocas posibilidades. Ahí entra
Intervida. En este orfanato casi la totalidad de niños tienen
este problema, y lo que hacen es que los acogen pero solamente
hasta que llegan aproximadamente a los cuatro años. Durante este
tiempo, se insiste a las familias en que han de mantener el
contacto con los niños, pues al ser una estancia temporal, esto
facilita la vuelta a la familia cuando ya son mayores. Hay
excepciones, pero casi todos los casos son iguales.
En las instalaciones
los tienen separados en tres grupos, que van por edades.
Pequeños, medianos y grandes duermen en sus respectivas
habitaciones, y el resto del tiempo lo pasan juntos (excepto los
bebés pequeños, que están un poco más apartados).
Cuando se van
acercando al final de su estancia, empiezan pasando fines de
semana en casa, hasta que finalmente no vuelven. Con ello el
choque del orfanato a sus hogares respectivos se intenta que sea
menos brusco, porque hay que tener en cuenta que durante sus
primeros cuatro años de vida, han disfrutado de dos duchas y de
tres comidas al día, cosa que, al menos desde el punto de vista
de la higiene, es difícil que sigan haciendo.
No es que los esté
llamando cochinos, pero si en la ciudad sólo hay agua corriente
en una zona, imaginad los pueblos... La mayor parte de la gente
de allí, no saben lo que es una ducha como nosotros la
imaginamos, los que se duchen lo harán con agua en un barreño y
algo para echársela por encima.
Por lo que respecta a
la comida, si tenemos en cuenta que lo que hacen en los pueblos
es una económía de subsistencia, si no hay problemas con la
cosecha, tendrán para comer, al menos durante un tiempo, pero si
pasa algo.... pues quién sabe....
Por lo que me han
dicho, la salida que toca hoy es distinta a las anteriores. Como
si hubera dos cosas parecidas por estos lugares...
Hoy salimos a
Koumbri, pero como es una zona en la que la gente está muy
dispersa, la reunión se hará en el colegio. (Un cole!! cómo
será?). Según llegamos, me quedo de piedra. Este pueblo tiene
hasta ayuntamiento. Un edificio en el que pone Ayuntamiento de
Koumbri, una pequeña construcción de una planta (nose porqué lo
repito, ni que hubiera rascacielos por aquí) pero cerrado a cal
y canto. Nos desvían a lo que parecen oficinas "municipales", y
estamos un rato sentados en un despacho mientras mis
acompañantes discuten sobre algo con alguien. Suposiciones? pues
digo yo que hablarán de lo que van a tratar en la reución con
algo así como un secretario del municipio. Lo único que entiendo
son unas estadísticas sobre la población de la zona que le
piden, pero como el censo es de 1999, no resulta muy útil.
Finalmente, llegamos
a la escuela. Madre mía cuánta gente hay aquí? Hay que
saludarlos a todos? No, tranquilo, ya se acercan ellos a
saludar... Media hora después ya estamos todos metidos en una
clase. Lo mejor para verlo, es ver las fotos, pero vamos,
pupitres de colegio, en los que a mi no me caben las piernas,
con tres negros por asiento, sin ser precisamente pequeños, en
tres hileras. Más de 60 personas metidas en el aula.
En las instalaciones
parece que hay unas seis aulas distintas distribuidas en tres
plantas bajas, y a unos cien metros, lo que parecen unas
letrinas. Porqué las habrán puesto tan lejos? si te da un
apretón... no se si llegas! En este momento, decido acercarme a
investigar. Menudas ocurrencias que tienes Luisito. Cuando estoy
todavía a 50 metros, ya se empieza a oler algo. La leche, pero
qué peste! No puede ser que huela tan mal! Los últimos 20 metros
ya son sin respirar, y casi corriendo, que ya que hemos llegado
hasta aquí vamos a verlas por dentro. Tendrán una cadena de
estas antiguas con la cisterna en la pared? Bueno, tendrán taza
turca? Papel al menos?
Es un agujero.
Basicamente, es un suelo con un boquete para hacer puntería.
Con razón huele así.
El resto del tiempo
lo paso entrando y saliendo del aula, paseando por las
cercanías, donde me meto en una casa aparentemente abandonada.
Cada vez que me dirijo de vuelta a la clase hay más gente nueva,
y todos me saludan y me sonríen. Pero que majos que son, leche!
Ya de vuelta hacemos
una paradita en una plantación de mijo, cerca de un árbol
precioso. Me quieren enseñar unos panales de apicultura que
tienen por la zona. Estos si que saben aprovecharlo todo.
Ya de vuelta en
Ouahigouya cuando voy hacia el orfanato, veo la cosa más rara
que he visto hasta el momento. Cuatro Nassaras! Me resulta tan
chocante que me hago una foto con ellas. Bueno, en realidad le
dejo la cámara a un vendedor de un puesto de manualidades para
que la haga él. Es de confianza. Las muchachas son enfermeras y
están haciendo un "stage" en una clínica de la zona. Ya podrían
hacer acuerdos de estos de hacer prácticas para los matemáticos
no? Habrá que fundar un matemáticos sin fronteras.
Llega mi último fin
de semana. El primero lo acabé en la cama, pero este es
distinto. El sábado nos vamos a la piscina. En Ouahigouya hay un
hotel con piscina, y el ir a pasar un rato y comer es una de las
pocas cosas para hacer que hay por aquí. Para mi todo es nuevo,
todo es una aventura, pero hay que tener en cuenta que yo estoy
de vacaciones. Para Víctor y Cristina, que trabajan una
barbaridad, la cosa es distinta. Hay días, entre semana, que el
patrón no llega a casa hasta las 9 de la noche, y es que el
trabajar en las oficinas, que a priori puede parecer algo
bastante tranquilo, da más dolores de cabeza de lo que uno se
puede imaginar.
Por lo tanto el
tomarse un descanso un sábado en ir a la piscina, que es lo que
por estas latitudes se traduce en irse el fin de semana a la
playa, es algo bastante agradecido. Se viene Félix con nosotros;
ya os lo presentaré. (De momento, para los curiosos,
http://www.felixburkina.com/)
Por la noche, salimos
a la cena que da una francesa para celebrar que lleva allí ya un
año. Esa noche conozco a una chica que tenía billete el mismo
día que yo, y me sorprende enterarme que hubo overbooking, y
ella se quedó en tierra. Otra cosa que veo es la cantidad de
mosquitos que hay, que si de día ya se notan, cuando cae la
oscuridad, es algo bestial.
Cuando se que ocurre
levantar la cabeza al cielo, alucino. Creo que no había visto
tantas estrellas en mi vida. Como se hizo tarde, pensé que ya
saldría a hacer fotos del cielo estrellado otro día, pero no caí
en que una noche despejada en Septiembre no es muy habitual, asi
que al final me quedé con las ganas de irme al campo a hacerlo.
Otro motivo para volver :)
El domingo, para mí,
el útlimo (de momento), vamos al mercado porque quiero comprar
unas telas de las típicas de allí para traerme de vuelta. La
estructura es muy simple, está la parte de los hombre y la de
las mujeres. En la de los hombres es donde se pueden comprar
herramientas (los machetes estos que se ven por la tele
también), artículos de brujería, ropa y telas. Coincida con una
de las horas del rezo, y como están en Karem (Ramadán) nadie se
lo salta, asi que el momento en el que estoy con un hombre
negociando el precio de las telas, se da media vuelta, se
sienta, y se pone a rezar.
La zona de las
mujeres es en la que venden alimentos. Las condiciones
higiénicas que tienen, pues no creo que haga falta dar muchos
detalles, con solo mencionar las nubes de moscas que rodean los
tomates, está todo dicho. En uno de los puestos de esta parte
también venden artículos para brujería, y el vendedor es muy
majo y me deja hacer alguna foto. Tiene cabezas de perro, de
gato, de cocodrilo, de serpiente... todas ellas bien secas.
Resulta bastante tétrico al lado de las especias.
Ya es lunes. El
último para mi :( Esta mañana voy a ir a las oficinas de BIBIR a
hacerles unas fotos, y luego me pasaré por el CREN.
Ya os he ido contando
un poco que Intervida tiene proyectos en distintos ámbitos, y
como el trabajo no se hace solo, necesita de una centralita. Las
oficinas están, según las ubico yo mentalmente, en la parte
exterior de la ciudad. Está separada en dos partes distintas,
por un lado hay un cole (o insti, no lo se) y por el otro tres
edificios donde están el garaje para el parque móvil y el
almacén, y las oficinas. En el almacén tienen un montón de
material escolar, pues a los coles que llevan ellos, a principio
de curso, les dan una mochila a cada uno con material escolar.
Como todavía no han empezado las clases, los pillo haciendo las
mochilas.
De las oficinas, son
unos edificios con un pasillo largo del que van saliendo las
puertas de los despachos. Parece evidente que el despacho del
director es el de Víctor, y la verdad es que impone. Yo como soy
amigo del jefe, todo el mundo me trata muy bien. La verdad que
dado el carácter que tienen por aquí, me da la impresión de que
no hace falta se amigo de nadie para que traten así, pero el
caso es ese.
En el mismo recinto,
al otro lado de un montón de matojos, tienen un depósito de agua
con una placa solar, asi que me subo, pues me parece que es el
punto más alto desde el que voy a poder ver aquello. El caso es
que hay unas antenas, aparentemente de móvil, y me he quedado
con las ganas de intentar que me dejaran subir, y eso si que es
realmente alto.
Cuando vuelvo al
despacho Víctor está reunido con un proveedor, Frank, pero como lo
conozco, y no tengo vergüenza ninguna, me meto dentro, que hay
aire acondicionado. Y porqué lo conozco? porque vino a dar un
Bon Soir...
Un Bon Soir (buenas
noches en castellano) es una costumbre realmente llamativa.
Consiste, como su propio nombre indica, en hacer una visita (o
una llamada telefónica) simplemente par dar las buenas noches;
tu estás en casita tan tranquilo y derrepente llega cualquiera a
darte las buenas noches. Pues nada, te sales a la terraza, te
sientas, te preguntan por el trabajo, preguntas tu, te preguntan
por la familia, preguntas tu, te preguntan por la salud,
preguntas tu, y asi hasta que llega un momento violento en el
que ya no hay conversación porque realemte no conoces lo
suficiente al que ha venido, pero con la sonrisa que tiene en la
cara, pues nada, sonríes tu también.
Hay visitas de estas
que realemente son agradecidas, porque, por ejemplo, Frank, (fotos 40 y 44) es una persona muy atenta, muy
cordial, muy educada, y el par de conversaciones que pude
mantener con él resultaron realmente enriquecedoras (una en un
bon soir, otra este mismo día) pues conocer la opinión que tiene
una persona de un nivel sociocultural alto sobre el mundo, no
tiene precio. Su concepción de la vida, de la familia, del
trabajo... resulta muy curioso.
Hay otras que no se
agradecen tanto.... incluso son un poco pesadas.
Estos Africanos
tienen un carácter tan distinto....
Una vez acabada la
visita a las oficinas, me llevan al CREN. Ya os comenté cuál era
la finalidad de este proyecto. Por lo que se refiere a sus
instalaciones, son tres edificios separados, uno con la
enfermería, donde pesan a todos los niños a diario para el
seguimiento, y se encargan de los tratamientos médicos
necesarios. También hay una cocina para los bebés, un almacén, y
un pequeño despacho. Los otros dos edificios son el alojamiento
para los "inquilinos". Cada uno tiene cindo habitaciones
distintas, donde duermen hasta cuatro madres con los niños
cuando están saturados (unos 6 metros cuadrados). Ahora mismo,
por suerte, hay poca gente, y sólo hay unas cuantas habitaciones
ocupadas. En la parte central tienen como un pequeño patio
techado donde pasan prácticamente todo el día, les dan charlas
de higiene y demás, y en la parte trasera hay unos aseos y una
cocina para las madres.
Fue allí cuando ví lo
más duro de todo el viaje. Al entrar en una de las habitaciones,
había un bebé con los ojos totalmente blancos y una vía en el
brazo. La madre, al verme entrar, se acostó a su lado y le azuzó
un poco para que abriera los ojos, pero a mi la imagen se me
quedó grabada.
Lo último que queda
de instalaciones de BIBIR en Ouahigouya es una sala de
informática. Tienen dos salas de ordenadores donde imparten
cursos de formación para los de allí. La sala es un proyecto
conujunto entre Intervida y Adams (una cadena de academias a
nivel nacional). Félix, que os presenté el domingo, es uno de
los dueños de dicha cadena, y en este momento vive en Burkina
Faso, a dos manzanas de Vícotr y Cristina.
Ahora mismo Félix
tiene entre manos otro proyecto, que consiste en abrir la
primera biblioteca de Ouahigouya. Cuando yo me vine estaba ya
con los proyectos de constucción de las instalaciones, pero si
la burocracia en España es lenta, pues allí os podéis hacer una
idea. Espero visitarla cuando ya esté inaugurada!
Pues del orfanato
creo que ya está todo contado. Es mi penúltima tarde allí así
que paso un buen rato, aparte de jugando con los enanos,
haciéndoles fotitos. A la hora de la ducha, después de la arena,
me meto con ellos a las duchas donde los dejan bien limpitos.
Cuando los visten después, igual os habéis fijado en que tienen
un polvo blanco por el cuello, y es que a la hora de secarlos,
les ponen un poco de talco por esa zona para evitar que les
salgan heridas.
Igual también os ha
llamado la atención el ombligo que tienen algunos. Hay alguno
que lo habrá confundido con... con la pilila... pero no lo es :P
Eso es consecuencia, o de una hernia ombilidal, que no les
duele, o de una falta de músculos. De cualquier manera, es algo
que llama mucho la atención, pero a ellos les llama más la
atención que yo tenga el ombligo hacia dentro. Así que se
dedican a meter el dedo para ver si es muy profundo cuando te
levantan la camiseta, y al tocar el final se ríen, ponen cara de
asco y salen corriendo.
Acabamos la tarde
mientras las cuidadoras tocan el Jembé y bailan con ellos.
Pero qué bien se lo
pasan estos locos bajitos.
Por cierto, cuando
les hago una foto, ahora que ya me conocen, de vez en cuando se
acerca alguno diciendo "poto" para que se las enseñe (aprenden
rápido si), pero lo más curioso, y me dí cuenta desde el primer
día, es que al ver a sus compañeros, se vuelven locos, se ríen,
corren, y gritan, pero la mayor parte de las veces que los que
salen en la foto son ellos, simplemente se quedan mirando sin
reaccionar. Porqué? Pues porque no se reconocen. No tienen
espejos, y no se ven muy a menudo. Pensé en comprar un espejo
para dejarlo allí, pero finalmente desistí, ya que aunque
aparentemente la idea pareciera buena, el tener un cristal
grande al alcance de un montón de monstruitos podría dar más
problemas que otra cosa.
Ya estamos con las
últimas partes de todo. Mi última salida con BIBIR. Me recojen
en el CREN y cuando llego están pesándolos a todos en la
enfermería. Luego nos vamos en coche a Barga. El trayecto es
largo, pero a mi se me hace bastante corto, y el de vuelta se me
hará más todavía.. no me quiero ir!!
La reunión de hoy
también es bastante grande. Es en la escuela de Barga, y se
llena una clase de tal manera que deciden cambiarnos a un aula
que, aunque sea igual de grande, tiene cuatro filas de pupitres
en vez de tres. Están hacinados.
Hoy voy con los
de sanidad. Uno de los que me acompañan de BIBIR estudió en
Cuba, de modo que charlamos en español un rato por el camino. En
las presentaciones, me presentan como fotógrafo español, y la
gente me aplaude. No se que cara poner, todos me miran y parecen
encantados con tenerme allí.
Una vez comienza la
charla yo sigo con mi plan de exploración de aledaños, pero el
cielo está bastante cubierto, asi que decido no alejarme mucho
porque parece que va a caer bien. Entrando y saliendo del aula,
veo a lo lejos unas letrinas, pero esta vez ya se que mejor
verlas desde lejos. Cuando empieza a chispear y me meto dentro,
coincide con el momento en el que les están enseñando unos
dibujos explicativos de cómo usar las letrinas. ¿Realmente hace
falta explicarlo? Si sólo hay un agujero! El único misterio es
acertar!. Pues ellos no lo saben, y tampoco saben que después de
ir al baño, hay que limpiarse. Menos mal que todos te saludan
con la mano que se dejan limpia, pues siempre dan la mano
derecha, que afortunadamente es la que mantienen lejos del... de
la suciedad.
En cuestión de
segundos desaparece la luz. Está lloviendo de lo lindo, pero
dura poco.
Cuando pasa el
chaparrón, si que me alejo un poco, pues se divisan unas
pequeñas montañitas, que aunque están demasiado lejos para
coronarlas, merece la pena quedarse unos minutos admirando el
paisaje.
La escuela en la que
estamos hoy tiene tres aulas, cada una en una construcción
independiente, dos con pupitres, y la tercera con lo que
aparentemente es la cama del guarda. Por lo que se vé, en la
época en la que no hay clases, el guarda se queda allí a dormir
para cuidarla todo el día.
Cuando vamos de
vuelta, pasamos por un puesto en el que hay una cabra fresquita.
Allí no son vegetarianos, los que pueden comer carne, la
disfrutan, y las cabras abundan. Probablemente esta cabra
tuviera una actitud un poco suicida y se lanzara a alguno de los
poco coches que pasan por el campo. La escena en la que hay un
hombre descuartizando al animal para venderlo, y la cabeza y las
cuatro pezuñas están tiradas en el suelo, es bastante tétrica.
Lógicamente, la foto no lo es menos.
Por la tarde, mi
última en el orfanato. Empiezo a darme cuénta de cuánto voy a
echar de menos a estos pequeñajos cuando me vuelva. A estas
alturas, las cuidadoras ya me hablan, cosa que al principio no
hacían, y en una conversación con una de ellas, me pregunta si
estoy casado, y que cuántos hijos tengo. :o
Le extraña bastante
que sea soltero, así que me sigue preguntando, pero llega un
momento en el que me pregunta que qué hace un matemático
haciendo fotos por allí y pasando el día con los niños. En el
momento creo que me quedé tan a cuadros que no supe contestarle,
pero ahora lo tengo claro. El mundo es muy grande, y yo he visto
poco. Lo poco que he visto ha sido siempre desde el punto de
vista de un turista, por mucho que me guste encontrar la esencia
de las ciudades entrando en sitios en los que si me lo pensara
con calma no entraría (Ver en la galería de Moscú el rastro en
el que me metí)
Esto es distinto. No
es turismo, es una aventura, es tratar de ver cómo es el tercer
país más pobre del mundo. He hecho vida normal aquí durante dos
semanas, y me ha servido para darme cuénta de que el mundo no es
lo que parece. Que estamos acostumbrados a vivir en una sociedad
artificial creada alrededor de cosas totalemte innecesarias, que
vivimos en un bucle sin fin que consiste en trabajar para tener
dinero para pagar las facturas.
Pero hay otro mundo.
Es un mundo ancestral en el que lo único que se necesita, es
comida para no morir de hambre. Un mundo que sólo he podido
concer gracias a Víctor y Cristina. Un mundo del que no me
quiero ir.
Pero tengo que volver
porque el sábado trabajo.
No deja de ser
contradictorio.
La conversación con
las cuidadoras continúa, y como les extraña tanto que no tenga
hijos con lo que me gustan, acabo proponiéndoles si me puedo
llevar conmigo a Assetá (espero que se escriba así). Es una de
las bebés, ronda los 10 meses, creo, y es la cosa más bonita de
todo el orfanato. Siempre que me ve abre los ojos al máximo y me
sigue con la cabeza. Probablemente lo haga con todo el mundo,
pero me da igual.
Para hacer que
empieze a reirse basta con sentarse en el suelo con ella,
ponerla sentada con el culete sobre las rodillas, y dejarla caer
para atrás. No tiene dientes, pero sonríe y se le quedan a la
vista las encías... Pero qué cosa mas bonita!!!
Finalmente las
cuidadoras concluyen que si me la quiero llevar todo es hablarlo
con la familia.
¿Cómo puede ser que
le tengan tan poco parecio a los niños en este mundo? No digo
que no les quieran, pero aquí cuando una pareja tiene un niño,
pasa a ser la mayor prioridad de sus vidas. No se si porque aquí
es algo más habitual, no lo pueden evitar, o porque es una boca
más que alimentar, pero se nota en el ambiente que un niño,
hasta que no sirve para empezar a trabajar, no sirve para nada.
El principio del fin.
Ya tengo la maleta preparada. He comprado algunos regalitos, y
me he agenciado un pedazo de Jembé que no sólo es grande, sino
que encima es precioso. Por la mañana me voy al orfanato,
saldremos hacia Ouagadougou después de comer. Cuando llego al
orfanato están de paseo, asi que me acercan en moto, y ya me
vuelvo paseando con ellos. Aunque para ellos no, para mí es el
dia de la despedida, asi que casi por primera vez me hago
algunas fotos con ellos. Por supuesto, con Assetá, justo antes
de que se la lleven a dormir la siesta, y luego me meto en el
cuarto de los mayores, que están a puntito de acostarse.
Me tiro al suelo con
ellos, y les encanta la idea, porque al cabo de unos segundos
estoy con una montaña de niños encima. Luego es difícil
encontrar un hueco para levantarse. Cris hace las fotos, y
cuando nos salimos de la habitación, pillo a Amssetou jugando
con la barriga de Cris y con Claudia.
Al ver que nos vamos,
corren como siempre a ponerse en la puerta para impedir que
salgamos, rollo manifestación pacífica tipo Ghandi, y
normalmente no se quitan hasta que aparecen un par de cuidadoras
y empiezan a estirar de los brazos.
Es mi última salida
(POR EL MOMENTO) así que, qué demonios? Voy a sentarme con
ellos. Mientras unos se me tiran encima, otros hacen acto de
presencia, y Amssetou se encariña de la pata de mis gafas.
Nos vamos a comer a
casa.
En esta galería he
puesto algunas fotos de la Mansión Ruibal-Rodrigo por dentro,
incluyendo mi habitación, mi baño, el comedor y la cocina, y me
he permitido subir una serie de todas en las que salgo con los
peques. Los voy a hechar de menos. De hecho, ya los hecho de
menos.
Durante el camino a
la capital por la autopista, alguna curiosidad. En el peaje me
dió tiempo a hacer una foto porque al ir a por la segunda vino
corriendo el policía para que guardara la cámara. Al principio
de malos modos, pero finalmente, cuando me disculpé, acabó
regalandome una gran sonrisa.
A lo lardo de los
días que estuve allí, me di cuénta de que por la calle hay unos
puestos donde tienen botellas de cristal con lo que
apartentemente es algun tipo de bebida destilada. Los primeros
días pensaba para mí, que quién sería el valiente que se podría
beber eso con la pinta que tenía.
Resulta que son
gasolineras. Venden la gasolina en botellas para las motos, que
es lo que más se ve por allí. Sigue pareciéndome un ron barato
destilado en una bañera.
Después de unas horas
en la carretera adelantando cabras, carritos, motos y algún
autobus cargado literalmente hasta arriba, llegamos a
Ouagadougou. La espera en el aeropuerto se hace más amena
gracias a un vendedor que estaba por allí, con el que veo el
partido del Barça, y al que le tengo que explicar que la venta
de Eto'o al Inter ha sido más por lo problemático que resultaba
que por lo bueno que es el que han traido de sustituto. Tema de
conversación a nivel mundial, el fútbol.
Me subo al avión ya
denoche, y el viaje de vuelta si que se hace más largo. Llegar
desde Barajas hasta Atocha con una maleta, la mochila de la
cámara (9kg) y el Jembé en la espalda (13Kg) resulta pesado,
pero luego en el tren hasta Alicante se puede descansar un poco.
Esto no ha sido un
viaje, ha sido la mejor experiencia de mi vida. Me he pasado dos
semanas viviendo como viven Víctor y Cris. No tengo palabras
para agradeceros la oportunidad que me habéis dado al adoptarme
allí estos días. Aquello es otro mundo, y, como empezaba
diciendo, no hay palabras suficientes para describir todas las
sensaciones y experiencias que se pueden vivir en tan poco
tiempo.
Espero que si alguien
ha conseguido llegar hasta aquí leyendo, entre las fotos y lo
que he contado, se pueda imaginar ahora un poco mejor cómo es
aquello.
En la siguiente
galería se puede ver un resumen de algo más de 200 fotos, con
las que trato de resumir un poco cómo es el mundo por allí. Está
claro que no es lo mismo esto que ver todas las galerías, pero
para el que no tenga tiempo de leerselo todo...
De todas formas si
una vez visto esto entran ganas de entender un poco aquél mundo,
siempre se pueden ver todas. De modo que justo a continuación
están puestos todos los links a las galerías de fotos, pero sin
el relato por medio.